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Trasplante de cerebro
Grupo Elron

 

A mí me trasplantaron un cerebro humano y ahora soy un genio… Uno más uno igual a tres… ¿Qué tal?

La idea de algunos científicos de trasplantar cerebros solamente puede ser tomada a risa…

El corazón puede ser trasplantado porque es simplemente un músculo...

... pero el cerebro es un mecanismo muy, pero muy complejo, que no puede ser intercambiado como si fuera el chip de un televisor…

El trasplante de cerebro es una utopía total porque cada cerebro “maneja” el cuerpo de una forma determinada, por ejemplo las manos, las dolencias, los tics, y si el cerebro de una persona se trasladara al cuerpo de otra y viceversa, ninguno de los dos coincidiría porque las masas encefálicas, las redes neuronales y los tejidos son desiguales. Solamente alguien muy trastornado podría confundir al cerebro con un chip…


No, no quiero una banana, quiero un pedazo de queso…

Ni siquiera nosotros lo hemos logrado. Trasplantamos el cerebro de un humano a un mono y el mono quedó con la inteligencia de un ratón…

ANIMALES RACIONALES E IRRACIONALES

El hombre se distingue de los animales por su inteligencia… Bueno, quizás no…

¡Ni loco aceptaría un cerebro humano!

 


Yo sí aceptaría un cerebro humano...

NO TODO ESTÁ PERDIDO

El hombre tiene el privilegio de tener un órgano pensante secundario (según algunas teorías científicas es el principal) que afortunadamente puede ser trasplantado. No todo está perdido, entonces…

 

Delirios científicos...

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Trasplante de cuerpo entero

Los avances en los trasplantes de órganos, unidos a la atrayente mitología de centauros, esfinges, sirenas y demás quimeras combinatorias, han suscitado numerosas fantasías y algunos proyectos de laboratorio. Uno de los más sorprendentes es el que defiende el profesor estadounidense Robert J. White. Si se trasplantan órganos aislados, ¿por qué no pensar en un trasplante integral de cuerpo entero? Lo tiene todo previsto y casi preparado.

Los avances en el trasplante de órganos -hígado, corazón, manos o pulmones- han abierto el camino para que algunos aventureros de la ciencia piensen en el trasplante de cerebro o de cabeza a un cuerpo nuevo. El principal precursor de esta idea, el profesor Robert J. White, de la Universidad Case Western Reserve, en Estados Unidos, está convencido de que el mito de Frankenstein que ideara la escritora Mary Shelley será una realidad a lo largo de este siglo.

"No se parte de cero", recuerda. "Ya en 1908 el fisiólogo americano Charles Guthrie trasplantó la cabeza de un perro pequeño junto a la de otro perro de mayor tamaño", y durante la década de 1950 el científico ruso Vladimir P. Demikhov también realizó una bicefalia canina semejante.
Pero el paso más importante se produjo en 1970, cuando se trasplantó con éxito la cabeza de un mamífero en el cuerpo de otro al que se le había extirpado la suya. "Cuando el mono despertó de la anestesia mantenía un estado de consciencia y la función nerviosa craneal". Pudo vivir durante ocho días.

Muy similares
Una vez sentadas las bases, la implantación de una cabeza en un cuerpo clínicamente muerto no diferiría más que en matices de la efectuada en monos, según el optimista White. "El protocolo en humanos sería más sencillo que el de los primates, debido al mayor tamaño del hombre y a que los cirujanos poseen mucha más experiencia en el organismo humano". En principio, las personas tetrapléjicas serían posibles candidatas a un trasplante cerebral.

White precisa que las condiciones para efectuar un trasplante de cabeza con éxito son las siguientes: en primer lugar es preciso mantener de forma constante el suministro sanguíneo en el cerebro, ya que, al contrario que otros órganos, no es capaz de sobrevivir separado de su fuente sanguínea. Para determinar la cantidad de sangre que precisa la cabeza, hay que monitorizar permanentemente la actividad neurológica. El equipo de White ha diseñado campanas de vidrio que mantienen la cabeza a un temperatura de 10 grados durante el proceso, aunque en el futuro se podrán emplear otros materiales aislantes.

La intervención se desarrollaría en un quirófano capaz de albergar simultáneamente dos equipos, uno para cada cuerpo. En la operación, ya desempeñada en primates no humanos, uno de los cirujanos es el encargado de practicar un corte completo en el cuello de ambos cuerpos, y de separar cuidadosamente los tejidos y los músculos y de exponer las arterias carótidas, las venas yugulares y la espina dorsal. Posteriormente se emplean catéteres recubiertos de heparinas anticoagulantes en cada uno de los vasos sanguíneos para asegurar que el cerebro reciba el suministro adecuado de oxígeno.

"Una vez que se ha separado la médula espinal, se puede pasar a extraer la cabeza y transferirla a los tubos que están conectados con el sistema circulatorio del otro organismo". Superada esta fase crítica, se desconectan las conexiones una a una y se cosen las arterias y las venas de la cabeza trasplantada al nuevo cuerpo y se injerta la columna vertebral utilizando placas de metal.

Paso a paso
El grupo de White ya ha dado los primeros pasos para que el trasplante de cabeza sea una realidad al desarrollar un mecanismo que reduce en 10 grados centígrados la temperatura de la sangre circulante de la cabeza que va a ser trasplantada. La siguiente meta es evitar el rechazo del injerto, pues se desconoce si los inmunosupresores actuales serán capaces de evitarlo.
Pero además de los problemas científicos, el trasplante de cabeza implica consideraciones éticas que no escapan a White, que pertenece a la Academia Pontificia de las Ciencias. Aduce, de todos modos, que, al igual que se trasplantan otros órganos y si se cree que el cerebro humano es el depositario del alma, no habría inconveniente en abordar un trasplante de cuerpo entero.

Rafael Pérez Ybarra

 

 

SESIÓN DEL 13/6/03

Médium : Jorge R. Olguín

Entidad que se presentó a dialogar : Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología.

Interlocutor: Bueno, el punto está aclarado. Aquí tengo una pregunta que también me hicieron: "El cuerpo de Lázaro, cuando lo resucitó Jesús, ¿estaba en estado de descomposición?".

Ron Hubbard: No, no estaba en estado de descomposición, pues de lo contrario no hubiera podido ser resucitado.

Interlocutor: Ahora bien, desde el punto de vista espiritual, ¿cuál es la muerte irreversible, es decir, aquella que producida no admite ningún tipo de resurrección?

Ron Hubbard: La muerte donde no hay retorno es la muerte cerebral.

Interlocutor: ¿No la cardiovascular?

Ron Hubbard: No, la cardiovascular no, la cerebral. Cuando tú ves por televisión esas series donde el monitor cardiológico queda en línea plana.

Interlocutor: ¿Es pura ficción?

Ron Hubbard: No, no, está bien. Al paciente lo pueden dar por muerto pero lo pueden reanimar con shocks eléctricos, siempre que el cerebro esté aún vivo, de lo contrario no.

Interlocutor: ¿A partir de qué momento Lázaro no podría ser resucitado ni siquiera por el Absoluto?

Ron Hubbard: A partir del momento en que su cerebro estuviera destruido... En algún momento tú te referiste a la crionización.

Interlocutor: Sí, lo recuerdo.

Ron Hubbard: Bien. En la crionización, aunque el cuerpo esté aparentemente muerto, mientras el cerebro se mantenga intacto, con sus neuronas congeladas pero sin ningún deterioro, si en el futuro hay técnicas de reanimación -que las va a haber- puede volver a encarnar el mismo 10 %, porque este 10 %, que tiene recuerdos de la última vida, encaja, como si fueran piezas de un rompecabezas, con las neuronas, que en el plano físico también son depósitos de memoria.

Interlocutor: ¿No podría tomarlo otro espíritu?

Ron Hubbard: No podría tomarlo otro espíritu porque no tendría la misma memoria. Entonces, mientras esa materia siga viva, el único espíritu que lo puede tomar es el original.

Interlocutor: ¿Es lo que sucedió con Jesús y con Lázaro? Me refiero al hecho de que sus cerebros estaban intactos y por eso se pudo efectuar la resurrección.

Ron Hubbard: En el caso de Lázaro, el tiempo que estuvo "muerto" fue breve y por eso Jesús lo pudo resucitar.

Interlocutor: Creo haber leído en algún lado que Lázaro ya había entrado en putrefacción.

Ron Hubbard: Eso descártalo por completo. Es completamente absurdo. No hay nadie que pueda alterar las leyes del plano físico.

Interlocutor: ¿Ni siquiera el Absoluto?

Ron Hubbard: Ni siquiera el Absoluto, porque eso estaría en contra de sus propias leyes. Si lo hiciera se estaría contradiciendo a sí mismo, lo cual sería un absurdo.

Interlocutor: ¿Y en el caso de Jesús?

Ron Hubbard: En el caso de Jesús, sí transcurrió más tiempo.

Interlocutor: ¿Pero el cerebro estaba intacto cuando lo resucitaron?

Ron Hubbard: En este momento me está dictando Johnakan. Y es una primicia. El cerebro de Jesús se conservó durante más tiempo porque el Maestro ya había estado en contacto con los extraterrestres -en lo que la Biblia denomina la Transfiguración- y al estar radiactivo hubo como un cambio genético en su cuerpo que le permitió durar muchísimas horas intacto.

Interlocutor: ¿Esa misma radiación que posteriormente le fue aplicada para resucitarlo?

Ron Hubbard: Así es. Esto que digo es importante para completar lo que tienes ya escrito sobre la resurrección del Maestro.

Interlocutor: Salvando las distancias, por supuesto, nuestros médicos también resucitan.

Ron Hubbard: Claro, pero el decir que los médicos resucitan no es del todo correcto, porque se trata de una muerte aparente.

Interlocutor: Entonces los extraterrestres tampoco resucitan.

Ron Hubbard: En realidad no, porque se trata, como dije, de una muerte aparente.

Interlocutor: ¿Entonces las resurrecciones de Jesús y de Lázaro son resurrecciones aparentes?

Ron Hubbard: Desde cierto punto de vista, así es. En realidad, fueron verdaderas resurrecciones si tenemos en cuenta que en la Tierra no las pueden hacer porque no hay técnicas para resucitar a una persona.

Fíjate que en los hospitales, por casos mucho menores, ya directamente al segundo shock eléctrico que el corazón no reacciona los médicos dicen: "Bueno, ya fue", para emplear una frase muy común del plano físico.

Pero con técnicas superiores, donde reemplazan los shocks eléctricos por shocks radiactivos, el corazón puede reanimarse perfectamente mientras el cerebro y sus neuronas estén, en un altísimo porcentaje, en buenas condiciones.

Interlocutor: Concretando, entonces, es imposible, una vez destruido el cerebro, la resurrección.

Ron Hubbard: Así es.

Interlocutor: ¿No se puede reparar en absoluto el cerebro destruido?

Ron Hubbard: No, porque hay zonas neuronales que son depósitos de memoria, de recuerdos. Eso es "virtual". Y aunque hubiera técnicas para reparar esos tejidos, ¿cómo encastras otra vez los recuerdos?

Interlocutor: ¿La persona se transformaría en un zombis?

Ron Hubbard: Podría quedar como descerebrado, para aplicar un término de ustedes. Fíjate que en una oportunidad tú debatías con este receptáculo sosteniendo que el cerebro era una máquina.

Interlocutor: Sí, fue hace poquito.

Ron Hubbard: Bien, ahora te demuestro que no es así, porque así como el 10 %, cuando desencarna guarda memoria de toda la última vida y la incorpora al otro 90 % de todas la vidas anteriores, la materia también guarda memoria mientras vive.

Y la prueba de esto está en que si tú a un ser humano le pudieras hacer un trasplante de cerebro, el espíritu no quedaría con ese cuerpo sino que iría con el cerebro, porque el espíritu sigue a la memoria.

Lo traduzco mejor: sujeto A-cerebro A, sujeto B-cerebro B, 10 % A-10 % B (hablamos de 10 % de espíritu).

Bien, si al sujeto A le ponen el cerebro del sujeto B y al sujeto B le ponen el cerebro del sujeto A, el 10 % de A va a estar con el sujeto B, pero con el cerebro A porque el espíritu siempre va a seguir al cerebro. Y el 10 % de B va a estar con el sujeto A pero con el cerebro B, por la misma razón, es decir porque el espíritu siempre va a seguir al cerebro, no al cuerpo.

Si el cerebro fuera una máquina, el 10 % no necesitaría seguirlo.

Interlocutor: Entiendo. ¿Y dónde se alojaría ese 10 % en el otro sujeto?¿Acaso ahora en el cerebro?

Ron Hubbard: Ya hemos dicho que el 10 % de espíritu encarnado se aloja virtualmente en el chakra cardíaco. Por eso cuando nosotros estamos encarnados, al decir la palabra yo nos tocamos instintivamente este chakra.

En el chakra cardíaco, entonces, está alojado el núcleo de ese 10 %, que en realidad no es el núcleo, porque no existe un núcleo, pero lo denomino así para llamarlo de alguna manera entendible.

En caso de un hipotético trasplante de cerebro, el 10 % se alojaría en el chakra cardíaco del otro cuerpo.

Interlocutor: ¿Se podría llegar algún día a hacer un trasplante de cerebro o es directamente imposible?

Ron Hubbard: El trasplante de cerebro, en realidad, es una utopía total porque cada cerebro "maneja" el cuerpo de una forma determinada, por ejemplo tus manos, tus dolencias, tus tics, y de repente si el cerebro de este receptáculo se trasladara a tu cuerpo y tu cerebro se trasladara a este receptáculo, ninguno de los dos encajaría, primero porque las masas encefálicas no son iguales, y segundo porque las redes neuronales y los tejidos tampoco encajarían. No es algo como los chips de un televisor que son intercambiables.

Aparte, tú de bebé aprendiste a mover los dedos porque tu cerebro encajó con tus terminales nerviosas.

Interlocutor: Entendí perfectamente.

Ron Hubbard: Esto demuestra que estando encarnado el espíritu, el organismo no es una máquina sino que tiene vida. Por ejemplo, cada siete años se regeneran las células. El cerebro es también un depósito de memoria.

Interlocutor: En síntesis, el cerebro está interrelacionado con todo el organismo físico y por lo tanto un cerebro trasplantado a otro cuerpo no podría ser interrelacionado con ese otro organismo. Esto está claro, ¿pero entonces cómo es posible el trasplante de corazón?

Ron Hubbard: Porque el corazón es un músculo.

Interlocutor: Entiendo. ¿Aquí en la Tierra se hizo alguna vez el experimento de trasplantar un cerebro?

Ron Hubbard: Sí, en la Alemania Nazi, pero no han logrado absolutamente nada. Ni siquiera lo menciones.

Interlocutor: Doy por terminado el tema porque creo que ya está suficientemente aclarado.