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Leyendas urbanas III

Los zombis

Grupo Elron

 

JORGE OLGUÍN

Desde el punto de vista espiritual la muerte irreversible, es decir, la que no admite ningún tipo de resurrección, no es la cardiovascular sino la cerebral. Cuando el monitor cardiológico al que está unido el paciente queda en línea plana no significa que no pueda ser resucitado, y muchas veces los médicos lo logran con shocks eléctricos, pero siempre que el cerebro esté aún vivo, de lo contrario es imposible. Cuando el Maestro Jesús resucitó a Lázaro aún no se había producido la muerte cerebral y por eso pudo resucitarlo ayudado por la Energía Crística.


 

 

 

 No se habrán creído eso de los muertos vivos del Vudú... ¿o sí?

 

Arothron nigropunctatus

 

El Pez Globo o Puercoespín de Mar es así denominado por poseer la capacidad de hincharse, tomando agua o aire, cuando es atacado o asustado, multiplicando varias veces su tamaño. Su nombre científico es Arothron meleagris, perteneciendo al mismo tiempo a la familia de los tetraodóntidos ya que poseen cuatro dientes, dos arriba y dos abajo. Cuando el Pez Globo se ve en peligro toma agua hasta hacer imposible por su tamaño que el atacante pueda tragarlo. Si de todos modos esto sucede, su carne resulta mortal, ya que genera un veneno conocido como tetrodotoxina o tetrogodina. Más información en http://es.wikipedia.org/wiki/Pez_globo

 

 

CLAIRVIUS NARCISSE

 

El país de los muertos vivientes

 

Extraído de “Vudú: viaje a los misterios de Haití”

 

El artículo completo puede leerse en http://www.mundomisterioso.com/article.php?sid=42  

 

Por Manuel Carballal

 

Uno de los mitos inseparable del vudú es el de los zombie; los muertos vivientes. El cine americano de serie B o los videoclips de Michael Jackson, nos han transmitido una imagen poco real de los muertos vivientes. Porque los verdaderos zombie, que los hay, no son esqueletos descarnados que salen de sus tumbas para asesinar a jóvenes excursionistas. Numerosos médicos, psiquiatras y antropólogos han estudiado el mito zombie encontrándose con una fascinante y aterradora realidad.

Es imposible mencionar esta perspectiva científica del misterio sin traer a colación la obra del antropólogo, etnobotánico y biólogo de la Universidad de Harvard, Wade Davis: El Enigma Zombie, obra que valió a Davis su doctorado, e inspiró la película La Serpiente y el Arco iris, narra las investigaciones que desarrolló este "Indiana Jones de la vida real" (como lo calificó la prensa mundial) en Haití, en torno a los legendarios zombies; los "muertos vivientes".

Wade Davis comenzó su investigación sobre los zombies en abril de 1982, y se prolongó durante varios años con la ayuda del Social Science and Humanities Research Council of Canada, la International Psychiatric Research Foundation, la Wenner-Gren Foundation for Anthropological Research y la National Science Foundation.

A pesar del escepticismo e incluso la repulsa con que la mayoría de los científicos, incluyendo los médicos haitianos, trataba el mito de los "muertos vivientes", Davis y sus patrocinadores supieron atisbar una realidad de gran interés científico oculta por el velo del misterio y la superstición. No era la primera vez que se documentaba médicamente un caso de zombificación, pero en ocasiones anteriores el pretencioso despotismo científico había ahogado el interés de esos casos bajo calificativos como "tonterías de negros", "supercherías", "mitos populares", etc. Y si existía un certificado de defunción de un individuo que era hallado de pronto deambulando por las calles de Puerto Príncipe, se atribuía a una confusión, un fraude o un error médico. Todo el mundo sabe que no se puede regresar de la muerte...

Pero en esta ocasión no solo existían los historiales clínicos y certificados de defunción de Clarvius Narcisse y Ti Femme, sino que sus respectivas familias y vecinos los reconocieron.

Clarvius Narcisse murió en 1962. Tras una sintomatología creciente, Narcisse ingresó en el hospital haitiano Albert Schweitzer, en Gonaives, un martes. Tenía nauseas, mareos, tos y respiraba con dificultad. Al día siguiente entró en agonía y poco después moría. Su certificado de defunción está firmado por tres médicos de dicho hospital. El cadáver de Narcisse fue enterrado y, con el tiempo, olvidado. Sin embargo, en 1980, -18 años después de morir- Clarvius Narcisse apareció en su antigua casa vivito y coleando.

Excepcionalmente, para los casos de zombies, Narcisse conservaba una cierta lucidez y la capacidad de expresarse, y pudo explicar como había estado consciente durante todo el tiempo que duró su muerte y entierro. Había escuchado a los médicos certificar su defunción. Había sentido la sábana cayendo sobre su cara al considerarlo cadáver. Había oído a su hermana llorar sobre su ataúd. Incluso conservaba aún una herida en la cara provocada por un clavo que atravesó la tapa del féretro rasgando su rostro. Y después el terrible silencio y la oscuridad del cementerio. Después, según contaba Narcisse, escuchó la voz del bokor (el brujo vudú) pronunciando su nombre. Fue desenterrado y salvajemente golpeado, y después conducido a una plantación en Ravine-Trompette, en el otro extremo del país. Tras la muerte de su amo, todos los zombies habían escapado vagando sin rumbo por la isla.

El caso de Francina Illeus (conocida por el apodo de Ti Femme) era similar. Aquejada de serios trastornos digestivos fue ingresada en el Hospital Saint Michel de l'Attalaye. Unos días después de recibir el alta, el 23 de febrero de 1976, fallecía en su casa, siendo expedido el certificado de defunción con esa fecha.

Años después su propia madre reconoció a Ti Femme, que estaba más viva que nunca, por una marca de nacimiento que tenía en la sien. La conmoción de esa reaparición motivó que se exhumase el cadáver para intentar resolver el misterio. El ataúd estaba lleno de piedras...

Evidentemente estos casos de zombie, avalados por un historial clínico y certificados de defunción oficiales resultan terriblemente incómodos para la medicina. La única justificación racional, aparentemente, es que los médicos que han certificado la muerte de zombies son una pandilla de incompetentes, o bien los supuestos zombie son unos farsantes que han suplantado la identidad de personas fallecidas. Porque la tercera posibilidad rozaba lo increíble; que la brujería permitiese matar a un ser humano y luego revivirlo para utilizarlo como esclavo es sencillamente inadmisible. ¿O no?

Davis y sus patrocinadores creían, acertadamente, que entre las fórmulas mágicas, los hechizos y sortilegios vudú, y los ungüentos y filtros de los brujos podía esconderse un secreto de extraordinarias posibilidades médicas. Un excepcional anestésico capaz de limitar las constantes vitales del cuerpo hasta el límite de una muerte aparente, imposible de reconocer por ningún médico, y un antídoto que permitiese "revivir" al "muerto" en su tumba, provocándolo además una amnesia permanente y un estado alucinatorio constante, que lo convirtiese en un dócil, sumiso y obediente esclavo del bokor.

Tras establecer contacto con houngans y bokors (brujos vudú que podríamos traducir maniqueicamente como "magos blancos" y "magos negros", aunque tal diferenciación es absurda en el culto vudú) haitianos, Davis pudo acceder a algunos de los secretos del vudú, entre ellos el polvo zombie.

Lejos de ser producto de extraños sortilegios esotéricos, la zombificación es producto de una excepcional aplicación de la química natural por parte de los bokor. El polvo zombie es un compuesto elaborado a partir de un sin fin de productos de origen vegetal, animal y humano que, mezclados en su exacta proporción, producen el veneno más fascinante de la brujería afroamericana. Extractos de plantas, huesos humanos, tarántulas, sapos venenosos, gusanos y otros ingredientes no menos pintorescos forman parte de ese polvo zombie cuyo principal elemento radica en tetradotoxina contenida en el pez-globo. La tetradotoxina es el veneno de origen animal más potente que existe. Conocido ya en Japón, el pez-globo es un exquisito manjar que los cocineros nipones consideran un auténtico plato de lujo. Pero precisamente la mortífera toxicidad de los ovarios de las hembras, que solo un chef experto sabe identificar, ha provocado numerosos casos de muerte por envenenamiento en restaurantes japoneses.

La precisión con que los bokor utilizan ese peligroso veneno, junto con el centenar de ingredientes que componen en polvo zombie resulta asombrosa. Y sus efectos pueden notarse a lo largo de todo el país. Las seis horas de camino que separan Belladere (primer pueblo haitiano tras cruzar la frontera) de Puerto Príncipe nos permitirán cruzar numerosos pueblos y aldeas, como Hinche, donde se han localizado zombies. Desde la destartalada guagua podremos atisbar cementerios con numerosas tumbas profanadas, e incluso algún ataúd, ya vacío, abandonado entra las lápidas tras haber arrancado de la "muerte" al desafortunado zombie.

Entre las plantaciones de caña o bananas es posible que podamos observar algún hombre de aspecto descuidado y mirada perdida que trabaja sin descanso. Quizás ante nosotros tengamos a un desgraciado zombie.

 

 

 

 

SESIÓN DEL 22/10/02

 

Médium: Jorge Olguín.

Entidades que se presentaron a dialogar: Tethán de Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología.

 

 

Interlocutor: Ah, ya entiendo... ¿Y con respecto a los zombis, es decir, los llamados “muertos vivientes del Vudú”, que los brujos supuestamente tienen a su servicio?

Ron Hubbard: Eso es una tontería. Es una tradición de esa isla denominada Haití. No hay ninguna droga que pueda revivir a los muertos. La condición de zombi es producida por una droga que origina un estado de tipo cataléptico.

Interlocutor: ¿Y qué hay de verdad en los muñecos de cera con alfileres clavados que provocan dolor en las víctimas que representan?

Ron Hubbard: Son todos inventos. Se puede dar a veces, excepcionalmente, la circunstancia de que el encarnado, al pinchar un muñeco e intencionar con toda su fuerza mental para que le llegue a la víctima, que ésta sienta el pinchazo. Pero este efecto no es más que una transferencia energética sin ninguna connotación mágica.

Interlocutor: ¿Y esto se produce aunque la víctima no tenga conocimiento de lo que se está haciendo en su contra?

Ron Hubbard: Se produce aunque la víctima no lo sepa. Si yo, por ejemplo, odio a una persona, y tengo una foto de ella o hago un muñeco que la representa, cuando pincho no estoy pinchando la foto ni el muñeco, sino que automáticamente estoy focalizando mi vibración energética negativa hacia la otra persona y esa vibración llega.

El ser humano no tiene tanto poder como para hacer foco como un espíritu, que hasta puede producir lo que ustedes llaman “combustión humana espontánea”, porque el ser encarnado solamente tiene el 10 % de espíritu.

No obstante, algunas personas pueden lograrlo a través de ciertos ritos africanistas que potencian la maldad.

Interlocutor: ¿Ese potenciamiento de la maldad lo hacen a través del auxilio de los espíritus del Error?

Ron Hubbard: Por supuesto. Todo lo que es de la línea africanista, umbanda, kimbanda, macumba, vudú, utilizan espíritus del Error para hacer sus daños. Y esos espíritus del Error focalizan la energía negativa y pueden llegar a hacer foco sobre la persona que el brujo quiere dañar a través de los pinchazos en la foto o el muñeco que la personifica.

Pero aunque la persona que pincha el muñeco no haga ningún rito negro también puede enviar, aunque limitadamente, foco hacia su víctima y dañarla.

Aunque tú no lo sepas, cuando en una oportunidad estaban reunidos los miembros del Grupo Elron en un bar, uno de ellos, sindicado como “el discípulo número trece”, envió una energía negativa con tal fuerza que uno de los presentes tuvo un preinfarto y tuvo que retirarse.

Esa energía negativa, en realidad, iba dirigida a este receptáculo, a quien ese discípulo le tenía envidia, pero como estaba en un estado de euforia le rebotó y fue a parar a la persona que tenía al lado.

Interlocutor: Recuerdo perfectamente ese hecho.

Ron Hubbard: Esto quiere decir que haciendo foco se puede enfermar a una persona.

Interlocutor: ¿Concretamente, entonces, todo esto de las brujerías, conjuros, maldiciones, etc., es debido a...?

Ron Hubbard: Es debido a la intervención de los espíritus del Error e incluso los “demonios”.

Interlocutor: ¿Y las famosas caza de brujas de los siglos pasados?

Ron Hubbard: ¡Por favor, eran todas víctimas inocentes! No tenían nada que ver con la utilización de los espíritus del Error que hacen ahora las líneas africanistas.

Interlocutor: ¿Existe algún tipo de conjuro especial, secreto, por el cual se pueda concitar la voluntad de los espíritus del Error?

Ron Hubbard: No, no existe. Y aunque existiera no es necesaria, porque los espíritus del Error se prestan voluntariamente. La expresión que utilizarían sería, utilizando una frase común, “a mi juego me llamaron”. Eso de los “conjuros” es solamente de las películas de ciencia ficción. Sí se puede hacer algún tipo de concentración mental como para lograr un mejor contacto potenciando el deseo, pero esto no tiene nada ver con los conjuros. Así como con el poder de la oración se puede crear un canal de Luz, así también con la invocación al mal se puede crear un canal de sombra. Pero con los espíritus del Error no son necesarios tantos miramientos, ya que están prontos a servir a quien quiera provocar maldades.