Crónicas de Sargón - Prólogo

 

Existió un planeta llamado Sargón 4 a 12.000 años Luz de Sol 3. Corría el año 6.200 de la Era Galáctica según los patrones de Sargón y esto ocurrió hace 3.800 años. A partir del 5.800, Sargón 4 comenzó a anexar territorios de planetas y sistemas solares cercanos. Llegó a formar una Federación de cincuenta mundos, pero no sometidos bajo ninguna tiranía, todo lo contrario; era una Federación próspera donde todos los mundos tenían los mismos derechos que Sargón 4, si bien en Sargón 4 estaba el Gobierno Central.

 

Cien años después –según medidas de Sol 3- en 5.900, la Federación de Sargón se topó con el Imperio Mordon, una raza reptiloide que dominaba treinta sistemas, sometiéndolos bajo el terror. Claro, se produjo una tremenda batalla, quedando decenas de naves destruidas en ambos bandos. Y durante un año hubo como una especie de impasse. Evidentemente, la raza reptiloide no pensaba encontrarse con tanta resistencia. Repuestos de su sorpresa inicial volvieron a atacar. Hubo cientos de batallas, decenas de planetas devastados.

 

Pasó un siglo más de feroz lucha y en 6.000, la Federación Sargón acabó con todo el Imperio Mordon, sumando para sí los treinta mundos. Obviamente había mucha desconfianza porque los mundos sometidos por los reptiloides Mordon estaban con hambre, pobreza, enfermedades. La situación sanitaria de esos mundos era lamentable, pero la Federación Sargón mandó ayuda sanitaria con cientos de naves a cada mundo y en cincuenta años esos treinta mundos llegaron a equiparar a los otros cincuenta. La Federación ya contaba con ochenta mundos, todos con prosperidad. Pero así como vosotros, en Sol 3, no os conformáis nunca con nada, nunca, en 6.050 hubo una rebelión. Los planetas de la periferia se rebelaron contra el Gobierno Central.

 

Tanta historia, tanta historia, tanta historia… Pensemos que a partir del 5.500 comenzaron viajes estelares largos, en 5.800 se comenzaron a anexar territorios de planetas distintos, en 5.900 la gran batalla que terminó en el 6.000 y se dominó a los reptiloides. En tanto los cincuenta de vuestros años, los treinta mundos sometidos llegaron a tener el mismo estatus de prosperidad que los otros cincuenta mundos. ¿Por qué la rebelión? Porque siempre hay hombres que surgen y buscan grandeza para sí y no para los habitantes de los mundos, como si en el plano físico vivieran eternamente. Obviamente, hubo una rebelión hubo una consiguiente escisión y treinta y cinco planetas de la periferia del brazo galáctico declararon la guerra a Sargón. Esto fue en 6.050.         

 

Es una guerra que dura hasta hoy. Hasta hoy, que es el 6.200. Dios, Dios, Dios… Querido Dios.

 

En el 6.200, en Sargón 4, uno de los grandes políticos era el ministro Obradín que se había casado con una bellísima mujer que luego fue concejala, Arduana.

Obradín y Arduana tuvieron un sólo hijo, Ascardín, en el 6.200. Ascardín pasaría a la historia como un guerrero, como un militar, como un comandante. No hizo uso de las ventajas que daba ser hijo del ministro Obradín y de muy joven se alistó en la Policía Espacial, comenzó como copiloto de Brendanar.

Brendanar era un experto piloto en una pequeña nave, Sargón-7, uno de los modelos más nuevos de ese sistema y Ascardín, con perfil bajo, fue copiloto de Brendanar aprendiendo todos los secretos del manejo de los espacios planos. Recorrían el sistema planetario vigilando las colonias de los satélites de los gigantes gaseosos del sistema, porque aunque parezca insólito, independientemente de la guerra galáctica que había, en el sistema de Sargón había piratas espaciales que saqueaban toda nave de carga, y el más temible era Atomsar, un ser absolutamente despiadado a quien Ascardín, en algún momento, le iba a dar caza.

 

No voy ahora a relatar esa historia, solamente voy a decir que Ascardín fue creciendo, haciendo méritos, sin desmerecer a Brendanar, el excelente piloto. Ascardín enseguida se hizo notar y no por ser hijo del ministro Obradín. Finalmente lo nombraron comandante de una de las flotas principales para luchar contra la rebelión de los treinta y cinco mundos en la periferia y se armó una verdadera guerra en la galaxia, porque ya no eran hombres contra reptiloides, sino era la misma raza que peleaba entre sí, escindida.

 

Treinta y cinco planetas de la periferia contra cuarenta y cinco planetas del centro de uno de los brazos galácticos.

 

En pocos años, Ascardín fue -para los pilotos recién iniciados- como el héroe aquel a quien todos querían imitar.

 

Bueno. Este es, más o menos, el preámbulo de lo que yo quería relatar.